por Lorena Leiva
Durante los siglos XVIII y XIX un puente de cal y canto sirvió para unir Santiago con Argentina. Por ahí pasaba el camino por donde ingresaba la totalidad de ganado que alimentaba a los chilenos, desde el paso Los Piuquenes, en el Cajón del Maipo. 300 años después, los restos de esa abandonada estructura fueron descubiertos en la comuna de Puente Alto, en el sector denominado Canal Viejo, que corresponde al antiguo trazado del Canal San Carlos.
En su construcción se usó una mezcla de clara de huevos y arena para pegar los ladrillos. La técnica es similar a la utilizada en los tajamares del Mapocho, que permitieron que el río no indundara la ciudad. También coincide con la del Puente de Cal y Canto, erigido entre 1765 y 1778 por el corregidor Luis Manuel de Zañartu, que llegó a ser un símbolo de Santiago, pero fue demolido en 1888 por una crecida del río.
